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| Visita a la isla de Capri, sus alrededores y Sorrento |
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Capri .- La isla comunicada con Nápoles y Sorrento por barcos e hidroplanos. Su población de unos
12.000 habitantes está distribuida entre los dos ayuntamientos de Capri y Anacapri. La isla de Capri tiene una extensión territorial de unos 11 km2, mide aproximadamente 6 km de longitud y su anchura mayor es de más o menos 3 km. Su perímetro costero es de 17 km. La isla está situada delante de la península sorrentina, de la que se encuentra separada. Capri fue una colonia griega, es un hecho que ya ha sido verificado, aunque también se retenga que estuvo poblada desde el paleolítico. |
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El "descubrimiento" romano de Capri datadel 29 a.de J.C., cuando Augusto desembarcó en ella mientras regresaba a Roma de las campañas orientales. A la muerte de Augusto (14 d. de J.C.), su sucesor, Tiberio, la convirtió en un exilio dorado, eligiendo libremente transcurrir en ella el último decenio de su existencia. Aunque su muerte (37 d. de J.C.), le sobrevino en otro lugar.
Cuando empezó la decadencia del Imperio de Roma, Capri pasó a ser controlada por los napolitanos, sucesivamente por piratas principalmente sarracenos, a los que se sucederían los normandos, y la isla empezó a pasar de un dominio a otro, conociendo a aragoneses, angevinos y las incursiones de los nuevos piratas turcos. Se mantuvo largamente bajo la administración española (s. XVII), pasando finalmente al control de los Borbones. Disputada por franceses e ingleses, en época de las guerras napoleónicas, volvió nuevamente bajo el control de los Borbones de Nápoles, antes de la anexión al Reino de Italia.
Aquí, en época augusta, se extendía un arenal, la Grande Marina, que los romanos utilizaron como punto de atraque para sus navíos, realizando en sucesivas obras un verdadero puerto. En nuestros días Marina Grande es un delicioso núcleo ribereño que se extiende en una magnífica posición natural, prácticamente está unido a la capital de la isla; en la recogida plaza que da al puerto, se alinean las características casas capriotas, típicas por sus terrazas, balconajes, galerías largas y por la policromía de las fachadas, a menudo reavivadas por el rojo "pompeyano" que constituye una de las notas de color en la isla.
La primera sensación al tomar contacto con esta isla es la de encontrarte inmerso en una fábula y se siente uno atraído por el pintoresco puerto, sus barcas, por la casas, por las laderas que dominan Marina y que dejan entrever, en lo alto del collado, las primeras casas de Capri, escenográficamente dispuestas en forma de anfiteatro, que tienen de fondo las escarpadas peñas de roca calcárea, forman el cuadro ambiental y paisajístico de esta zona mediterráneo.
En la parte más oriental del puerto, una moderna y equipada dársena está a disposición de los deportistas náuticos y de las fabulosas embarcaciones que, con su presencia, contribuyen a elevar el turismo y también las decenas de barcas de pesca, ancladas cerca de la orilla de la playa y encima de la arena.
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La Plaza Humberto I es el corazón de Capri con sus mesas de cafés, bajo la sombra de sus características sombrillas, se ha sentado el mundillo más cualificado y prestigioso de la literatura, el
cine, la moda, la política, los negocios. Paso obligado del flujo turístico, está dominada por la característica Torre del Reloj, en tiempos campanario de la antigua catedral y hoy culminante en una pequeña cúpula, de clara impronta oriental. Al lado está el Palacio del Ayuntamiento que fue residencia episcopal y cuya fachada está enriquecida por lápidas; mientras, por la parte opuesta, se alza el flanco de la Iglesia de San Esteban, a la que se accede por una escalinata.
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Más allá de la Torre del Reloj está situado el mirador del Belvedere, desde donde se contempla una de las más espectaculares vistas de esta isla: el golfo partenopeoentero dominado por la inquietante figura del Vesubio.
Es especialmente sugestiva su visión a la vuelta en barca de Capri, como la visita a las numerosas Grutas y a los Farallones y la visión a últimas horas de la tarde cuando se encienden las luces de Capri y se aprecia la silueta oscura de la montaña creando un escenario fantástico.
Las Visitas interesantes dentro de Anacapri y en los alrededores son:
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Iglesia de San Esteban .- Edificio del s. XVII. El exterior de la construcción, erigida en el mismo lugar de la primitiva catedral y de la que queda únicamente la llamada Torre del Reloj, se caracteriza por su costado reavivado por las arquitecturas curvilíneas en las que se encajan algunos tambores, que a su vez sostienen cúpulas de estilo oriental. El edificio está dominado por la cúpula central, que se abre sobre una base de ventanas arqueadas. La fachada, en dos partes, tiene un aspecto decididamente barroco, evidenciado por la evolución curvilínea de la zona superior, enriquecida con motivos ornamentales. Esta que se encuentra a su vez dividida verticalmente por pilastras, está abierta por dos grandes hornacinas con estatuas. Un elemento de valor artístico es el pavimento que está debajo del altar mayor y es el solado de mármol, constituido por incrustaciones polícromas, allí trasladado desde una célebre villa de Tiberio. También hay que señalar algunos monumentos funerarios.
Palacio Cerio .- Este edificio se encuentra situado en un extremo de la plaza de la Iglesia de San Esteban. El palacio al que se accede por una escalinata, se caracteriza por el pórtico del piso inferior; donde en tiempos había una estructura fortificada perteneciente al s. XIV. En las salas interiores del palacio está ubicado el Centro Etnológico.
Barrio Medieval.- En torno a la célebre Plaza Humberto I y al otro lado de la Iglesia de San Esteban, un complicado laberinto de callejuelas y estrechos callejones anuncian la presencia del burgo medieval de Capri.
De nuevo la nota cromática dominante es el candor de las fachadas de casas y edificios, en su mayor parte construidos en piedra calcárea y materiales tobosos. Entre las notas arquitectónicamente más calificadas del barrio medieval merece citarse la Iglesia del Salvador (s. XVII), con el anexo Convento de las Terciarias, forma una unidad estructural típica del s. XVII. La pintoresca Iglesia de Santa Ana (s. XII) se asoma a un pequeño patio y constituye una unidad estructural con las viviendas anexas.
Vía Krupp.- La carretera panorámica, transitable exclusivamente a pie por sus reducidas dimensiones, es una de las atracciones más famosas de esta magnífica isla mediterránea. Fue realizada, a principios de este siglo, por los conocidos industriales alemanes, de los que conserva el nombre. Pintorescamente tallada en las abruptas rocas que caracterizan las escarpadas escolleras de la costa que conduce, con entrantes y salientes, desde los Jardines de Augusto a Marina Piccola.
Cartuja de San Jacobo .- De la segunda mitad del s. XIV. La parte más antigua del conjunto se localiza alrededor del Claustro, formado por una series de arcos que se apoyan en pequeñas columnas y por las bóvedas de crucero, así como por el toque de color de las adelfas que encuadran el brocal del pozo central, dominado por la barroca Torre del Reloj.
Esta parte de la Cartuja, donde encontramos también la Iglesia y el Refectorio, muestra la evolución de la arquitectura monástica cisterciense, mientras que el Claustro Grande, fruto de un añadido del s. XVI, denota substanciales afinidades estructurales con la napolitana Cartuja de San Martín.
Es particularmente digno de mención el portón ojival, en cuya bovedilla hay un motivo pictórico del s. XIV realizado al fresco que representa La Virgen con el Niño entre los Santos Bruno y Jacobo.
Al lado está situado el Museo de la Cartuja que comprende, entre otras, esculturas corroídas por el agua salada que fueron encontradas en la Gruta Azul.
Los Farallones .- Estos enigmáticos colosos de roca, que emergen de las abismales profundidades de un mar extraordinario e inmensamente azul, han representado siempre la imagen tipo más conocida y divulgada de Capri en el mundo. Situados de frente a la costa suroeste de la isla, deben su formación a la
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continua erosión de las aguas que han disgregado verdaderas paredes de roca, separándolas del cuerpo central de la isla abriendo fisuras, cavidades, grutas y bellísimos arcos naturales. Se puede llegar a ellos fácilmente en barca y representan una etapa obligada en la circunnavegación de la isla. Por otra parte, la implacable acción de la erosión se manifiesta extensamente a lo largo de las costas de Capri. El llamado Escollo del Frailón es el blanco preferido de amantes de la fotografía.
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Arco Natural .- Este extraño fenómeno natural es, junto con los Farallones, al tratarse de la misma erosión de rocas pero con un arco aunque en el ámbito de la isla, uno de los mayores reclamos turísticos de esta parte de la isla. El acceso al Arco Natural se realiza a través de una escalera. Este itinerario describe una especie de recorrido semicircular que conduce desde el centro de Capri a las casas periféricas.
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La Gruta de Matermanía .- Recorriendo el itinerario panorámico que serpentea de frente al espectáculo natural de los Farallones, se pasa por encima de la Cala del Higo y se recorta la silueta de la Casa Roja, villa que tiempo ha, perteneció a un conocido escritor toscano, hasta llegar a la Gruta. Se trata de una cavidad natural que acogió las antiguas prácticas al culto de la diosa Mater Magna, en plena época imperial y comparable al de la diosa Cibeles.
Marina Piccola .- Es el mayor punto de atraque y la principal escala marítima y de servicios de navegación; tiene un carácter particular, más recogido, agraciado y coqueto. Floreció entre los años cincuenta y sesenta con el mito turístico de Capri, unido a los nombres más famosos del Séptimo Arte, de la cultura y del espectáculo. En época imperial los Romanos se esforzaron en reforzar sus características de puerto natural, algunas obras del antiguo puerto romano son visibles todavía en el llamado Escollo de las Sirenas.
En nuestros días la visión de Marina Piccola se abre a quien llegue a ella recorriendo la carretera o la vía Krupp. El gracioso Escollo de las Sirenas, forma una especie de división natural entre Marina de Mulo, que se extiende a poniente hasta la punta del mismo nombre, y Marina de Pennauto, que se prolonga hacia las siluetas de los Farallones.
Hay que añadir que junto a las numerosas infraestructuras turísticas cuenta con restaurantes típicos que en los años dorados del Cine se convirtió en meta y punto de reunión de artistas y celebridades mundiales.
Marina Piccola es uno de los principales puntos de partida para realizar, en medio propio o en las numerosas embarcaciones al servicio del público, la interesante circunnavegación de Capri.
La Gruta Azul .- Es una cavidad que, junto con los conocidos Farallones, ha contribuido a difundir el mito de esta isla. El modo más tradicional y sugestivo para efectuar esta excursión, que debe ser obligatoria en el transcurso de una visita a Capri, es el de embarcarse en Marina Grande en uno de los barquitos turísticos, o lanchas que efectúan el servicio de transporte. La visita de la Gruta Azul, que se realiza sólo en condiciones meteorológicas completamente apacibles, normalmente por la mañana, para disfrutar de los juegos de luces que reflejan la cromática del lugar.
La Gruta Azul, ya conocida y apreciada por los Romanos, cayó posteriormente en un completo olvido y abandono, difundiéndose en torno a ella un halo de miedo, misterio y superstición, engrandecido por la tradición de los mismos isleños con el convencimiento de que era punto de reunión de brujas, además de sede habitual de horribles criaturas monstruosas. Lo que podemos dar por cierto es que al acentuarse las lentas oscilaciones del suelo éstas casi habían cerrado su acceso. Mencionada por estudiosos y cartógrafos en el s. XVII, fue nuevamente descubierta en 1826 por dos atrevidos viajeros alemanes.
Fuera de la gruta, mientras se espera para poder acceder a través de la angosta entrada, se pueden observar los vestigios de la Villa de Grádola, es una construcción romana de importancia secundaria, si la comparamos con otras manifestaciones de la época imperial.
La atmósfera de mágica seducción en el interior de la Gruta Azul viene determinada por los reflejos azules de la reverberación de la luz que penetra por la angosta abertura de acceso, mientras que las extraordinarias transparencias azul cobalto se deben a la luz que se difunde bajo el espejo de las aguas y que se filtra a través de una abertura submarina.
Sorrento .- Entre los de la península de la que toma el nombre, Sorrento se ha ganado un puesto merecido. Ciudad de poco menos de 18.000 habitantes, tiene una magnífica posición geográfica: se encuentra sobre una terraza de roca en un acantilado vertical que da al mar con una altura considerable. Las transparencias marinas y el cielo normalmente azul han hecho de esta ciudad uno de los destinos del turismo internacional.
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Fue fundada por los griegos y en la época imperial la ciudad se convirtió en la meta preferida por los patricios romanos para veranear, fue sometida por los godos y bizantinos, escapó a los intentos de conquista lombarda, para oponerse con fiereza a sarracenos y amalfitanos. Tomada por los normandos en la primera mitad del s. XII, luego tuvo una historia atormentada, llena de asedios e intentos de conquista, hasta la constitución de finales del s. XVIII. Esta localidad fue cuna de célebres poetas.
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El largo frente litoral de Sorrento está formado por la llamada Marina Grande, donde se pueden apreciar las instalaciones para los baños y las playas, y por la Marina Pequeña. Esta última es el mayor puerto de
la ciudad, en el que atracan las motonaves e hidroplanos de los servicios de navegación del golfo, que se dirigen a Nápoles y a la isla de Capri. Esta isla, preferida por el emperador Tiberio, y el puerto de Sorrento constituyen una base idónea para los apasionados a la náutica deportiva. Es interesante la imagen que se percibe al llegar a Sorrento por vía marítima. Los edificios y las construcciones parecen que trepan por las paredes rocosas que se desploman por el precipicio sobre un mar azul.
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Marina Grande.- Desde la Plaza de la Victoria, en cuyos alrededores algunas ruinas romanas refuerzan la hipótesis de que allí existiera un templo consagrado a Venus, se entra en la pintoresca vía Marina Grande. Esta última representa la conexión existente entre el centro histórico y la Marina. Sus calles, cuya característica común es su estrechez y tortuosidad, entre arcos y pasos subterráneos a través de antiguos edificios y jardines, terminan en una escalinata en el pintoresco puerto de Marina Grande.
Donde se encuentran establecimientos balnearios que conservan aún un aspecto sugestivo, con variopintas casetas de madera y sus multicolores sombrillas dispuestas sobre palafitos y apoyadas en las escolleras del rompeolas. En la arena, en torno a las barcas varadas, bullen los pescadores, empeñados en reparar las redes y calafatear las barcas. En medio de la ensenada, rodeada por el paisaje del pueblo de pescadores y las embarcaciones deportivas fondeadas.
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