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| Viaje por los alrededores de la Habana (Cuba) |
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Una vez visitada La Habana, estos son algunos de los lugares más significativos de sus alrededores que merecen ser visitados, para los cuales es imprescindible disponer de medio de transporte.
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Viñales , visitando su precioso valle. |
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Soroa: Arco iris de Cuba.- Un poco antes de llegar a Viñales |
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Pinar del Río, situada en el occidente de Cuba, zona tabaquera. |
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Península de Zapata, para visitar la reserva de cocodrilos, en Boca de Guamá |
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Matanzas, sus cuevas prehistóricas de Bellamar. La Península de Zapata, al sur de la provincia de Matanzas, el lugar ideal para realizar tus sueños. |
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Cienfuegos, situada en el oriente sur de Cuba |
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Varadero, zona de playas, golf y buenos hoteles. |
Para visitar estas zonas se puede viajar en los autobuses de línea pero el servicio es muy escaso. Lo ideal es alquilar un coche sin conductor y no sin ciertas dificultades, por lo escaso del número de vehículos que se alquila, por los controles policiales en carretera y por la constante práctica de autostop. Esta es una práctica muy común para la que hay ciertas reglas: como enseñar dinero o una carta urgente de un pariente o té para un policía que no está de servicio, ya no digamos si la parada es en acto de servicio, etc; no se puede repostar en cualquier gasolinera, pues hay unas especiales para los turistas. Los cubanos son muy serviciales y ponen buena voluntad para orientarte si lo saben, aunque no conocen las zonas alejadas a su zona de vivienda, debido a la escasa movilidad de que disponen.
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Valle de Viñales .- En la Sierra de los Órganos, un micromundo absolutamente diferente del resto de la topografía cubana, exhibe su mayor distinción el Valle de Viñales, donde reposan los mogotes, un tipo singular de elevaciones calizas que son geológicamente de las más antiguas del país, del Jurásico Inferior o Medio. Al pie de ellas se han encontrado fósiles de peces y huesos de dinosaurios. El Valle de Viñales, uno de los sitios más atrayentes de la naturaleza pinareña y cubana.
El paisaje del Valle de Viñales es peculiar, porque no se trata de una planicie rodeada de montañas, sino de llanuras que quedan abruptamente alteradas por la presencia de los mogotes que le otorgan su gran singularidad a este valle. No se puede evitar ver en ellos sugestivas formas, como las de animales que reposan. Este, por ejemplo, podrían ser un enorme elefante descansando en la pradera.
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Soroa : Arco iris de Cuba .- Un poco antes de llegar a Viñales, partiendo desde La Habana, se encuentra otro de los sitios naturales más bellos de Pinar del Río, escenario de una historia para contar. A finales del siglo XVIII, Jean Paul Soroa se asentó en un sitio de esplendorosa vegetación, casi inexplorado hasta entonces, ubicado en la Sierra del Rosario, al que nombró con su apellido. Muchos años después la UNESCO declararía el lugar Reserva de la Biosfera, por las incontables maravillas naturales que se conservan allí.
El Arco iris de Cuba, como también se conoce a Soroa, se caracteriza por la presencia de una cascada del río Manantiales, que se precipita desde 20 metros de altura.
Del Salto de Soroa caen las aguas frías hacia un pozo que disfrutan los visitantes que ascienden los 279 escalones dispuestos para acceder a ella.
También en Soroa, subiendo las laderas de las montañas, se encuentra el mirador del Castillo de las Nubes, desde donde se contempla una vista panorámica de la Sierra del Rosario.
Orquideario de Soroa.- En 1942 un abogado canario, Tomás Felipe Camacho, allí proyectó construir una casa de descanso y dedicó parte de su vida al impresionante mundo de orquídeas.
Actualmente la Universidad de Pinar del Río es la máxima veladora del orquideario de Soroa que cuenta con 950 variedades provenientes de todo el mundo, representadas en 25 mil ejemplares, que florecen fundamentalmente entre los meses de noviembre y febrero. Además de las orquídeas, en este gran jardín se pueden encontrar árboles de 70 especies, casi todas exóticas, y unos 300 tipos de helechos.
El orquídeario tiene jardines con muchas plantas ornamentales. Entre ellas, bromiliáceas de diversas formas y colores. En Cuba estas plantas se conocen como curujeyes. Los crotos también adornan estos jardines por el múltiple colorido de sus hojas. |
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Pinar del Río .-
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Es conocida también como la ciudad de los capiteles. La mayoría de las construcciones domésticas son exponentes de la arquitectura ecléctica con predominio del art nouveau. Pinar del Río, tierra a la que se reconoce como la del mejor tabaco del cubano, reúne algunos de los paisajes más hermosos y diversos de todo el país. A lo largo de esta provincia se observan los contrastes de su geografía: por un lado, la llanura meridional donde se encuentran los mayores asentamientos poblacionales y los campos sembrados de tabaco, y por el otro, al norte, se alza la cordillera de Cuaniguanico, formada por la Sierra del Rosario y la de los Órganos.
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Alejada del desarrollo que irían teniendo el resto de las zonas del país, y sumadas las dificultades en las vías de comunicación hacia la capital desde Pinar del Rio, la región solo alcanzó cierto auge económico a mediados del siglo XIX, cuando empezaron a notarse los beneficios de la producción del tabaco que había sido promovida lentamente por los propios vegueros desde el siglo XVII. Fue en la tardía fecha de 1817 cuando la capital de la actual provincia recibió por fin el título de ciudad. Por esa razón en Pinar del Rio no se encuentra, como en otras ciudades de Cuba, un centro histórico colonial. Sin embargo, sí se pueden hallar magníficas casas construidas durante el siglo XIX y principios del XX, que otorgan una personalidad arquitectónica.
Un edificio notable por su arquitectura, de un marcado eclecticismo vernáculo, es el conocido Palacio de Guash, en el cual radica hoy el Museo de Ciencias Naturales Tranquilino Sandalio de Noda, en honor a uno de los hombres más célebres de la provincia y gran amante de su tierra pinareña, sometida al descuido durante toda su historia, tanto que es conocida como la Cenicienta de Cuba.
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Matanzas : Atenas de Cuba .- Por una autopista que bordea el mar se llega a Matanzas. La provincia comienza justamente antes de cruzar el puente más alto de Cuba, considerado una de las siete maravillas de la ingeniería de la Isla. Desde este puente de Bacunayagua, y mejor desde su mirador en lo alto de una colina, se puede disfrutar la belleza del Valle de Yumurí, inspiradora de poetas, artistas y trovadores.
Pocos kilómetros después, se observa desde lo alto, la ciudad de Matanzas, extendida alrededor de una de las más hermosas bahías del país. Fundada en 1693 entre ríos, sus puentes constituyen un elemento peculiar. Matanzas fue desarrollándose en sus inicios alrededor de la Plaza de la Vigía, primera construida en la villa. Posteriormente, durante el siglo XIX, cuando el auge económico de la ciudad tuvo su expresión en la vida y costumbres del matancero, se erigieron allí el Teatro Sauto, de elegante estilo neoclásico con influencias renacentistas, y los actuales Museo Provincial y Audiencia. También importantes son las edificaciones levantadas alrededor de la segunda Plaza de Armas, hoy Parque de la Libertad. Por el esplendor cultural alcanzado en el siglo XIX se conoce a Matanzas como la Atenas de Cuba.
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El Puente de Bacunayagua, con sus 170 metros de altura, es el más alto de Cuba y desde él se logra una bella vista panorámica del Valle de Yumurí. Declarado Zona de Protección, el Valle de Yumuri es de los más hermosos del país, el Parque de la Libertad. Entre los edificios que la rodean se hallan la Casa de Gobierno, la Casa de la Cultura, el Hotel Louvre, la Farmacia Francesa y la Biblioteca de la provincia.
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Península de Zapata .- Todo el que añore la tranquilidad, desee pescar buenas truchas, guste de bucear en cuevas profundas o sea aficionado a la observación de aves, encontrará en la Península de Zapata, al sur de la provincia de Matanzas, el lugar ideal para realizar sus sueños. Esta península, la mayor de la isla, cuenta con los más extensos manglares que se conocen y el ambiente natural y humano que en ella se respira son únicos en Cuba. La Ciénaga de Zapata ocupa casi todo su territorio.
La Ciénaga está virtualmente incomunicada del resto del país, y sus pobladores, que se sustentaban en lo esencial de la producción de carbón vegetal y de la pesca, vivían en una extrema pobreza. Sin embargo, estas propias condiciones de incomunicación posibilitaron que se lograra conservar su flora y su fauna prácticamente intactas.
Los posteriores planes de desarrollo tomaron muy en cuenta la preservación del medio ambiente y hoy sigue siendo una zona de altos valores ecológicos. Sus cuevas inundadas -ideales para el buceo-, sus refugios de fauna endémica, su legendaria Laguna del Tesoro y otros atractivos hacen del Parque Nacional de la Ciénaga de Zapata la mayor reserva natural de Cuba.
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Sin embargo, cuando se piensa en la Ciénaga de Zapata acuden a la mente otros elementos, de diversa índole, asociados a ella: en primer lugar, los cocodrilos, esos saurios cuya abundancia entonces en la Isla asombró al propio Cristóbal Colón. El enorme criadero de cocodrilos existente en Boca de Guamá se considera la mayor reserva del cocodrilo. La Laguna del Tesoro, con 16 kilómetros cuadrados de superficie, es la mayor laguna natural de Cuba. En ella se encuentra el centro turístico Guamá.
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Varadero .- Desde el siglo XVI la prolongada y estrecha Península de Hicacos, en la provincia de Matanzas, era sólo el lugar en el que se explotaba una magnífica salina, de sus bosques aledaños a la playa se extraía madera y de su mar se obtenía una abundante pesca. Allí, tanto las flotas españolas como los corsarios y piratas que merodeaban los mares se abastecían de sal y varaban sus naves para la reparación.
Los primeros pobladores de esta villa, criollos y españoles enriquecidos por el desarrollo económico de la zona, construyen allí sus casas de veraneo y descanso. Pero no fue hasta la década del veinte del pasado siglo que se manifiesta un auge constructivo en Varadero y la costa norte de la península se nutre de hermosas casas, muchas de ellas fabricadas con madera, de las cuales algunas se conservan aún. También personajes de la burguesía nacional y millonarios norteamericanos levantaron impresionantes residencias, atraídos por la espléndida playa, con la pretensión de convertirla en un paraíso aristocrático, distante solo 141 kilómetros de la capital del país.
En esta parte de Cuba no puede entrar cualquier cubano pues necesita un permiso especial al pasar el control de acceso a la zona de playas y residencias de la península.
A los tres importantes hoteles existentes de aquellos tiempos, hoy Varadero suma decenas de nuevos hoteles, centros gastronómicos, tiendas, centros nocturnos, y otros que hacen del lugar el complejo turístico más importante del país. En esta playa no sólo puede disfrutarse del delicioso mar y la fina arena sino también de sus instalaciones culturales, de las visitas a las numerosas cuevas de los alrededores, de los deportes acuáticos y náuticos, la pesca, el buceo, la equitación, y desde hace poco, del golf en un excelente campo de 18 hoyos, eso si pagando en dólares.
Definir Varadero de forma simple seria: veinte kilómetros de fina arena, limpio cielo y, un mar apacible e intensamente azul, la uva caleta y el cocotero adornan sus playas y es el lugar especial, preferido por los turistas para su descanso, donde nosotros permanecimos los últimos días y de esta forma damos por terminada la visita a los alrededores de La Habana.
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