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La Habana .- Ciudad cuya historia es desde los inicios la de Cuba, sigue siendo hoy uno de los sitios donde mejor se expresan las reminiscencias de épocas pasadas y la evolución es nula dada la situación económica, de tal forma que son muchas las necesidades que pasan los cubanos, que soportan con paciencia y resignación. Cuba no recibe la modernidad. Se pueden apreciar aquellas casonas señoriales, todas deterioradas y sólo unas pocas expropiadas en su día van siendo salvadas lentamente del deterioro, los viejos automóviles norteamericanos que circulan con gas a pesar de estar prohibido y el cupo de gasolina es limitadísimo, sin que se pueda explicar ese fenómeno inédito de longevidad mecánica.
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Los habaneros siguen con lo que ellos mismos llaman cultura de la resistencia. Sobrellevando ese bloqueo motivado por el régimen gubernamental. Parece imposible como los cubanos soportan y solventan sus múltiples necesidades, con increíble paciencia y resignación, pues les falta de todo y su movilidad es muy limitada con múltiples controles de su policía y con sanciones muy severas, pero su magnífico carácter les ayuda a sobrellevarlo. También les ayuda el buen clima que tienen todo el año. Después de haber estado en La Habana suelen preguntarme ¿cómo es el cubano y la cubana? Siempre respondo que en general son buenos y viven de milagro, son alegres, sacrificados y abnegados pues resuelven su permanente necesidad de las cosas más elementales con su ingenio y buen humor.
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Hablando un poco de la ciudad de La Habana, llamada La Habana Vieja, y su centro histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1982, es un conjunto extenso de edificios, plazas, templos, parques, etc. que hablan con reminiscencia española y africana, pero su centro histórico que depende de las construcciones coloniales tienen su personalidad clara y bien definida, la pena es que en general están muy deterioradas y por su uso de necesidad y hacinamiento de las familias que lo comparten, así como la falta de todo tipo de repuestos y medios, hacen que el conjunto se vea muy abandonado, salvo las partes no habitadas o centros culturales que se van lentamente manteniendo o restaurando.
En los años cincuenta se construyó el tunel de la bahía, que acercó La Habana Vieja a la zona de las playas y al área de la ciudad olímpica y también una salida rápida de La Habana hacia Varadero, por cierto sólo los vehículos autorizados pueden cruzarlo en las horas de gran tráfico diario, en que suele haber atascos y obras. La poca restauración y conservación de algún edificio del centro histórico y de la comunidad que lo rodea: no sólo el pequeño presupuesto estatal sufraga los gastos, sino la propia Oficina del Historiador de la Ciudad que logran los ingresos necesarios.
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La Plaza de Armas .- La Plaza de Armas es la más antigua de las plazas habaneras. En torno a ella fue creciendo la azarosa vida de los fundadores de la villa. En uno de los extremos del lado este de la Plaza está situado El Templete, un pequeño edificio, señala el lugar donde se celebrara la primera misa y el primer Cabildo, a la sombra de una Ceiba.
Esta plaza se denominó inicialmente Plaza de la Iglesia, porque como era costumbre en las villas fundadas durante la colonización española, el templo de la iglesia parroquial estaba allí, en el lugar donde vivían las personalidades principales, aunque por esa época sus viviendas, eran humildes bohíos, rústicas construcciones de los aborígenes. Siempre hay vendedores de libros con sus exposiciones en el entorno de la plaza.
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Plaza y Catedral .- Durante una larga etapa, la expansión de la arquitectura en Cuba y en La Habana colonial estuvo muy ligada al tipo de economía que el dominio español fue deparando para la isla. Por mucho tiempo la vida económica en Cuba se definió por su dedicación al autoabastecimiento, con la excepción de La Habana, cuya fuente de ingresos dependía del abundante trasiego de navíos que unían al Nuevo Mundo con los principales puertos españoles.
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La Catedral de forma rectangular, dividida interiormente por gruesos pilares en tres naves y ocho capillas laterales. El piso es de baldosas de mármol negro y blanco. Entre sus capillas destacan la muy antigua de Nuestra Señora de Loreto, el Sagrario, con entrada independiente, que corresponde a la parroquia anexa a la Catedral. Las obras de escultura y orfebrería del altar mayor y su tabernáculo, en ricos mármoles y metales, todas ejecutadas en Roma, bajo la dirección del escultor español Antonio Solá.
Tras el altar mayor se conservan tres grandes frescos, originales del pintor italiano Giuseppe y también cuadros de Vermay.
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Las casonas señoriales que dan marro a La Plaza son semejantes a pequeñas fortalezas, dotadas de una reciedumbre característica. Sin embargo, el interior estaba concebido para la máxima comodidad de sus moradores, incluyendo un diseño para la funcionalidad para la servidumbre. En la misma plaza, se halla el palacio que fuera del Marqués de Aguas Claras, donde está hoy el bien emplazado restaurante El Patio.
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El lado sur de la Plaza está ocupado por el edificio propiedad de don Luis Chacón, gobernador de la isla ahora Museo de Arte Colonial, de la Oficina del Historiador de la Ciudad , exhibiendo muebles, lámparas, porcelanas y otras obras de arte que reflejan el gusto y las costumbres de la época. Saliendo de la catedral hacia la izquierda, está ubicada la casa del conde de Lombillo, hoy alberga el Museo, a su lado y compartiendo los mismos soportales se encuentra la Casa del Marqués de Arcos, mansión colonial que es sede del Taller Experimental de Gráfica.
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La cadenciosa música tradicional cubana, interpretada en vivo por pequeñas orquestas, se escucha como fondo desde el restaurante El Patio, y hasta la cercana Bodeguita del Medio llega el eco sus guitarras. Se trata de un restaurante especializado en comidas criollas y famoso por su Mojito de ron, hierbabuena y limón -una de las bebidas preferidas de Hemingway- donde los distintos visitantes ilustres van poniendo sus firmas, fotos y versos que hacen de este lugar un sitio universalmente conocido.
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En la capital se pueden encontrar algunos bares o cafeterías típicos en los que es muy frecuente toparse con un grupo musical que actúa normalmente allí, resultando muy agradables, típicas y espectaculares sus actuaciones.
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Castillo de los Reyes del Morro .- Esta fortificación es la segunda que se erigió, fue construida en el siglo XVII, al lado norte de la bahía por su control sobre el mar y su posición adelantada. Una vez terminado este nuevo castillo, la ciudad quedaría bien protegida. Sin embargo, un siglo después, se demostró lo contrario al ser invadida por los ingleses y un año más tarde, cuando se liberó, se reconstruyó el castillo y se amplió con una nueva torre y un faro en su parte superior.
Uno de los lugares que se visitan en su interior es la sala de los tinajones, donde hay vasijas de barro originales donde se almacenaba el aceite de colza para mantener encendido el faro por la noche.
Desde el exterior impresiona el conjunto del baluarte con todo su perímetro amurallado y sobre él destacan:
El faro del morro- el más antiguo de Cuba, construido en siglo VIII. Tiene 48 metros de altura y actualmente su alcance lumínico es de 43 millas.
La caseta del vigía- situada en el extremo del baluarte, uno de los dos principales salientes del Castillo del Morro.
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Castillo de San Carlos de La Cabaña .-Obra cuya construcción finalizó en 1774 en tiempos del rey Carlos III, y según las crónicas de los historiadores, costó catorce millones de duros, una barbaridad para el nuevo edificio defensivo de la ciudad, cuya grandeza y apariencia sólida debía al menos impresionar a cualquier enemigo potencial. Y al parecer lo logró, pues todos los cañones de La Cabaña han permanecido mudos desde que fueron fundidos y depositados allí. Todos salvo uno que ha sido utilizado para la bella ceremonia del Cañonazo, tradición que, ejecutada a partir del siglo XVI, todavía se practica. Se cuenta que el famoso estruendo indicaba la apertura y cierre de las murallas de la ciudad y del puerto; a partir de entonces la bahía quedaba clausurada con una cadena de enormes eslabones de lado a lado del canal. El conocido aviso para los habaneros cambió de horario y de función, pero continuó sonando invariablemente cada noche, este tiro de salva se pierde en la bahía.
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Capitolio de La Habana .-Bajo su gran cúpula, eje de todo el edificio, se encuentra la estatua de Minerva Protectora, fundida en bronce. A sus pies, dentro de una pequeña vitrina, una piedra de diamante que indica el Arco del Triunfo parisino, el punto cero desde donde parte la Carretera Central, primera que atravesó la isla y que fue construida también durante el gobierno de Machado.
Los dos pabellones laterales simétricos que escoltan la cúpula del Capitolio fueron destinados a los cuerpos legislativos de la Cámara y el Senado. Es sede de la Academia de Ciencias y también de Tecnología y Medio Ambiente, otras instituciones, la planta principal está ocupada por los organismos que se encargan de las actividades de Ferias, Convenciones y exposiciones.
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El Centro Gallego ahora Gran Teatro de la Habana .-
Donde originalmente estuviera el teatro Tacón del siglo XIX, La Habana exhibe otro de sus lugares más bellos. Frente al Parque Central, fue construido alrededor de 1912 el Centro Gallego, hoy Gran Teatro de La Habana, un edificio que ostenta uno de los exteriores más trabajados de la capital. El Centro Gallego agregó a la zona de la antigua Habana una fuerte distinción cosmopolita y se convirtió en una de las muestras inequívocas de ese barroquismo haciendo de él uno de los edificios más bellos de la ciudad. Al otro lado está lo que fue El Centro Asturiano recién restaurado y que ahora es museo, que forma parte de los antiguos edificios significativos recuperados por el gobierno y que hacen de esta plaza un lugar emblemático de la ciudad.
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Centro Asturiano
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A parte de lo comentado, en la Habana no se puede olvidar: la historia del tabaco y su fabricación, El Malecón en las interminables fiestas de Carnaval y las largas playas cercanas a la capital.
Entre la recolección y elaboración del tabaco así como la fabricación y la venta de puros, viven múltiples familias cubanas. Independiente de lo que supone para la economía del país, recordemos que la cultura del tabaco forma parte de los más lejanos orígenes de la historia del país.
La avenida del Malecón, a través de la cual se cruza la ciudad en un momento y se entra y sale con facilidad, suele estar cerrada el paso ante cualquier acontecimiento oficial o folclórico, lo que supone hacer una serie de maniobras y conexiones interminables por otras calles. Y eso sucede inevitablemente en la fiestas de Carnaval que se desarrollan a lo largo de más de un kilómetro en el paseo, donde se instalan todos los "chiringuitos".
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Los habaneros son aficionados a visitar las playas del este donde el mar cálido y transparente con arena fina los convoca durante casi todo el año, así es fácil hacer compatible la ciudad y las playas de Guanabo, Santa Maria del Mar, Boca Ciega, etc. pues se puede ir en el autobús municipal.
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