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| Visita a la ciudad de Nápoles |
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Nápoles .- Es la tercera ciudad de Italia demográficamente y un puerto importante del Mediterráneo que la convierte en base estratégica y naval. |
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Es nudo de comunicaciones con el tercer aeropuerto en importancia del país.
Su estructura económica se basa en un desarrollo industrial y comercial, aunque son evidentes los contrastes entre los barrios acomodados, más modernos, y las zonas de indigencia y pobreza que van creciendo desmesuradamente durante los últimos decenios. |
Algunas notas de historia sobre esta ciudad que se encuentra en el anfiteatro volcánico del Vesubio, situado tan solo a 12 Km. Las primeras sedes humanas que se establecieron en el lugar que hoy ocupa la ciudad datan del siglo IX a. de J.C. Pero el núcleo originario de la ciudad, establecido en el lugar hoy ocupado por el Castillo del Huevo, fue flanqueado, en torno al siglo V a. de J.C., por la "ciudad nueva" fundada por colonos griegos. La difusión de religiones trajo consigo las persecuciones a Nápoles; la víctima más ilustre fue el obispo de Benevento, que sufrió el martirio en el siglo IV y que desde entonces es venerado como el santo patrón de la ciudad. La separación del imperio de Roma supuso la conquista de los godos (s. V.) a los que siguieron los bizantinos, pasó luego a la casa de Aragón; asistió a las disputas entre españoles y franceses que se concluyeron con el advenimiento de Carlos VIII, a finales del S. XV.
El sucesivo gobierno español, que se prolongó hasta principios del S. XVIII, señaló una difícil época de la historia napolitana, agitada por frecuentes insurrecciones populares y sofocada por graves epidemias de peste. Posteriormente fue conquistada por los austriacos y otorgada a Carlos de Borbón, y renovó el rango de capital del reino autónomo (1734). Después bajo el control de los Borbones fue la capital del Reino de las dos Sicilias.
En Nápoles visitamos la ciudad y sus edificios monumentales, así como las plazas, los mercados callejeros de pescados, frutas, carnes y demás alimentos demandados por los napolitanos y los edificios más significativos, como:
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El Castillo Angevino .- Es una fortaleza que se recorta en el paseo marítimo, entre el promontorio de Santa Lucía y el Puerto. Resulta un importante punto de referencia cuando se llega a la ciudad por vía marítima. También conocido como Castillo Nuevo, denominación que se remonta a los años de su construcción.
Se construyó durante la segunda mitad del s. XIII a petición de Carlos I. Los trabajos, fueron confiados a maestros artesanos de escuela toscana y catalana.
Su Arco de Triunfo del renacimiento, que está emplazado entre la Torre Central y la Torre de la Guardia fue erigido para celebrar la entrada triunfal de Alfonso I de Aragón en Nápoles el 26 de febrero de 1443. Corona toda esta grandiosa realización un tímpano semicircular con la representación alegórica de dos ríos, y a su vez rematado por una estatua de San Miguel Arcángel. En él está también la Capilla Palatina o Iglesia de S. Sebastián, una de las pocas partes originales de la construcción antigua, y la Sala de los Barones, con su foso en la parte frontal y unos jardines exteriores muy bien atendidos.
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La Galería Humberto I .- Se trata de unas galerías cubiertas de tiendas y cafeterías en las que destacan por su elegancia las fachadas neoclásicas, adornadas por numerosas columnas y esculturas.
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La construcción, llevada a cabo entre finales del siglo XIX y principios del XX, presenta el típico estilo de los edificios de hierro y cristal, que culminan en una elevada cúpula que se apoya en una base octogonal; muy elaborado en su ornamentación, forma parte de las metas preferidas por los napolitanos para quedar y pasear. Están situadas en el Centro histórico napolitano, cerca de la Plaza del Plebiscito, y de la Plaza de Trieste, con su fuente de estilo moderno y a ella se asoma la fachada de la Iglesia de San Fernando del s. XVII.
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El Teatro San Carlos.- Está ubicado delante de la fachada principal de la galería. Es uno de los mayores "templos" de la lírica italiana, famoso por la refinada elegancia de su amplio y bien sonorizado interior, que se incluye entre los mayores del mundo.
Construido durante la primera mitad del s. XVIII por deseo de Carlos de Borbón, fue retocado y perfeccionado en la primera mitad del siglo XIX, se añadieron el vestíbulo y las pasarelas de encima del escenario y se llevó a cabo la reconstrucción del interior, que había sido devastado por un incendio.
El Palacio Real.- Esta construcción domina la céntrica plaza del Plebiscito que es la más significativa de la ciudad. El Palacio real de Nápoles fue realizado a principios del s. XVII. El patrocinador de esta obra fue el virrey español don Ferrante Ruiz de Castro, para que albergara la real presencia del monarca Felipe II.
El edificio sufrió una serie de transformaciones en el transcurso de los siglos y solo queda originaria la fachada y el patio de armas. En la primera mitad del s. XVIII fue nuevamente restaurado con transformaciones neoclásicas, tras haber sufrido un pavoroso incendio en 1837.
Destaca la fachada, en cuyo centro está el campanario con reloj y las poderosas hileras de ventanas. En el vestíbulo, la bellísima escalinata de honor, del s. XVII en la que se encuentra una puerta de bronce procedente del Castillo y entre las piezas interiores más significativas destacaremos el Teatro de la Corte, de la segunda mitad del s. XVIII, el Salón Central, el Salón del Trono y el Salón de Hércules que, junto a otras numerosas salas, constituyen un verdadero museo rico en interesantes muebles de época, porcelanas, tapices y pinturas de los siglos XVII y XVIII. También merece ser citada la Capilla del s. XVII. El palacio es además sede de la Biblioteca Nacional, que custodia entre otras cosas los célebres papiros encontrados en la ciudad de Herculano.
Basílica de San Francisco de Padua .- En la basílica domina la columnata dórica que enmarca la monumental Plaza del Plebiscito, que está adornada con las magníficas estatuas ecuestres de bronce de Carlos III de Borbón. La plaza actual es fruto de la transformación de una explanada que se encontraba frente al Palacio Real. La imponente columnata confiere a la plaza su bella imagen semicircular.
La basílica de San Francisco de Padua, realizada sobre el modelo del Panteón romano, fue construida en la primera mitad del s. XIX. La cúpula central, que se apoya en un elevado tambor, está flanqueada por dos cúpulas laterales menores. La fachada culmina en un tímpano triangular del que se elevan tres estatuas que representan la Religión, a San Fernando de Castilla y a San Francisco de Paula. El interior es circular y guarda un valioso altar mayor con abundantes piedras semipreciosas y decorado con esculturas y pinturas.
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La plaza de Giovanni Bovio .- Esta plaza, es uno de los principales nudos del tráfico napolitano. En el centro de la plaza se puede admirar la Fuente de Neptuno (s. XVII) con la figura de Neptuno y los monstruos marinos, que está delimitada por una verja de hierro forjado. Hay que destacar los leones y los escudos que ornan la balaustrada.
A la plaza se asoman elegantes edificios entre los que se encuentra el Palacio de la Bolsa del s. XIX tardío. A ambos lados de la escalinata de acceso dos representaciones de bronce representan el Genio que domina la fuerza. El palacio comprende la Capilla de San Aspreno (s. VIII), edificada encima de antiguos edificios termales romanos y luego completamente transformada (s. XVII).
Los barrios marítimos.- La impronta mediterránea de Nápoles viene exaltada por su luminoso paseo marítimo, por las grandes calles y por los barrios que se asoman a la pintoresca marina del golfo. En las inmediaciones del Puerto Sannazaro, al principio del túnel que atraviesa la colina de Piedigrotta, se encuentra la Plaza Sannazaro, adornada con jardines y palmeras, y decorada por una Fuente. El grupo escultórico representa a una Sirena con delfines y caballitos de mar.
Al final de la vía Parténope, elegante arteria marítima que se caracteriza por sus edificios y hoteles, se encuentra el Burgo Marinero con el pintoresco Puerto de Santa Lucia.
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Este rincón de la marina napolitana, celebrado por una bella y famosa canción popular y conocido por algunos de los más famosos restaurantes de la ciudad, sirve hoy de puerto para los deportistas náuticos.
La perspectiva de la vía Parténope se cierra con la bella Fuente de la Inmaculada, que enmarca con sus arcos de mármol una espléndida vista del Vesubio. La fuente, del s. XVII, está adornada con cariátides y una serie de esculturas.
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El Castillo del Huevo .- Este bonito castillo, completamente rodeado por el mar, se cuenta entre los puntos más característicos del paseo marítimo partenopeo. Su maciza presencia, frente al promontorio de Santa Lucía, se divisa desde lejos, desde las amplias avenidas que dan al mar y especialmente desde la vía Caracciolo.
Esta última se caracteriza por su suave trazado curvilíneo y pone en comunicación la vía Parténope y el Burgo Marinero con la rada de Mergellina.
A la vía Parténope se asoma por un buen trecho del camino la Villa Comunal, verde parque público adornado con estatuas y fuentes; en ella se encuentra el Parque Zoológico que incorpora también un Acuario, en el que se conservan varias especies de fauna y de flora marina del golfo.
El castillo surge en un islote que es el residuo de una antigua caldera volcánica que comprendía en sus orígenes la colina de más atrás llamada Pizzofalcone. La historia de este asentamiento se remonta a época romana en la primera mitad del s. XII y se refiere a una fortaleza sucesivamente ampliada, que se consolidó encima de una antigua ermita monástica. El castillo, retocado en el s. XIV, fue numerosas veces bombardeado teniendo que ser prácticamente reconstruido del todo a finales del s. XVII. En el interior del castillo destacan los restos de lugar de culto consagrado a San Salvador. También son dignas de mencionar la Torre Maestra y la Torre de Normandia.
La Catedral (Duomo).- El "Duomo" napolitano, popularmente conocido como Iglesia de San Genaro, tiene sus orígenes en el s. XIII, aunque el edificio actual es el resultado de numerosas reformas realizadas a lo largo de los siglos. Esto se evidencia particularmente en la fachada, tan elegante como reciente y moderno neogótico (siglos XIX - XX), excepción hecha de sus portones.
El interior, se ve monumental, está repartido por pilares rodeados de gran número de columnas que sostienen arcos ojivales góticos. El bellísimo techo de madera presenta cuarterones decorados con pinturas mientras las paredes de la nave central fueron pintadas al fresco. Entre los elementos más importantes hay que resaltar la Capilla de San Genaro, realización del s XVII, en la que se custodian las reliquias del santo patrón; la Capilla de Santa Restituta, y la renacentista Capilla Carafa.
Visitada la ciudad, sus calles y plazas y también algunos de estos lugares no debe uno irse sin hacer una excursión a la Isla de Capri y a Sorrento y sus costas, así como a los restos de Pompeya.
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