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Visita a la ciudad de Palermo, capital de Sicilia
 

Palermo .- Ciudad de carácter metropolitano, capital de su provincia y así mismo capital y ciudad principal de la isla, con 800.000 habitantes y a unos 230 Km de Messina. Su puerto está entre los principales de Italia y su aeropuerto es el primero de toda Sicilia.

En el centro de Palermo, las iglesias y los atractivos palacios están comprimidos en barrios medievales cuyas estrechas calles presentan mercados al aire libre similares a los árabes de cuyo tipismo tuvimos ocasión de disfrutar.
      Son importantes los edificios con influencia de la arquitectura islámica y entre ellos están la iglesia normanda de San Giovanni, el interior de la capilla palatina del Palazzo del Norman y la de San Cataldo, de cúpula roja. La Catedral, que alberga la tumba de Federico II, que exhibe casi tantos estilos como gobernantes hubo en Sicilia. Tiene un excelente Museo Arqueológico Regional.
      En otros tiempos fue una ciudad apreciada por los cartagineses, convirtiéndose en un centro púnico a partir del s. VIII a. de J.C. Con la caída de la potencia romana por el s. VI d. de J.C, llegaron los pueblos bárbaros que se alternaron con los vándalos hasta el establecimiento de los bizantinos en la primera mitad del s. VI.
      Luego siguieron los normandos a los que sucedieron los suevos y tras la muerte de Federico II en 1250 comienza la decadencia de la ciudad. Pasa la capital a Nápoles en 1266, y en la primera mitad del siglo XVIII los Saboya y subsiguentes hasta la llegada de Carlos III hasta el gobierno Borbónico en 1872.

Para los interesados en el Palermo monumental, relacionamos los edificios más destacados de esta capital.

La Catedral
La Puerta Nueva
El Palacio de los Normandos
Iglesia de San Juan de los Eremitas

Convento y cripta de los Capuchinos

Iglesia de Santa María del Almirante
Palacio Senatorio
Fuente Pretoria
El Teatro Massimo
El Teatro Politeama Garibaldi
Museo Arqueológico Regional
La Iglesia de San Francisco de Asís

La Catedral.- Este majestuoso edificio se impone por su escenográfica elegancia con sus líneas arquitectónicas en los límites del homónimo plano, que surgió sobre la antigua área de un cementerio, delimitado por una balaustrada de mármol coronada por esculturas con un estilo típicamente barroco a partir de 1184. Erigida sobre los restos de un edificio de culto musulmán, resultado de una serie de reestructuraciones y anexiones que se sucedieron en el curso de los siglos. En el siglo XIV se erigieron las cuatro torres del campanario, en el. XV los pórticos. La fachada está delimitada por dos campanarios.

La portada del siglo XV presenta detalles decorativos de estilo gótico. En la fachada que da a la plaza se abre el pórtico meridional que es de la segunda mitad del s. XV. El ábside se halla entre los campanarios y es de los más importantes de la primera edificación normanda.
      El pórtico septentrional es originario de la segunda mitad del siglo XVI. Su interior del s. XVIII está dividido en tres naves por una serie de pilares, de estilo globalmente neoclásico.

Aquí se hallan las tumbas imperiales y reales de Enrique VI (1197), Federico II (1250) y también la de la emperatriz Constanza (1198), la capilla de Santa Rosalía y a través de un portal del s. XV, se accede a la sala del tesoro, donde se pueden ver preciosos ornamentos sagrados. La contigua sacristía de los Canónigos conserva portales del s. XVI. En la capilla del Sacramento que conserva un tabernáculo del s. XVI.

La Puerta Nueva.- Esta construcción se abre al inicio de la vía Calatafimi y es casi un apéndice del Palacio de los Normandos. Se fundó en la segunda mitad del s. XVI para celebrar la entrada de Carlos V, que tuvo lugar en donde entonces se alzaba otra puerta del siglo XV. La Puerta Nueva, es una construcción monumental de aspectos renacentista.

El Palacio de los Normandos .- Este grandioso edificio es conocido también como Palacio Real, fue construido por los árabes en el s. IX y más tarde en el s. XI, fue ampliado por los normandos que lo convirtieron en una suntuosa morada real.
      Sucesivamente sufrió numerosas modificaciones y en el s. XVI se hospedaron en él numerosas familias reales de Europa. Desde 1947 es la sede del Parlamento Siciliano.
      La fachada del siglo XVI fue reestructurada muchas veces a partir del siglo XVII. Por la derecha se puede ver la torre Pisana, de marcada construcción normanda. Su patio interior del s. XVII, caracterizado por pórticos, da acceso por escalinata al primer piso, donde se halla situada la capilla Palatina que está considerada como la más representativa expresión de arte normando de la capital siciliana. Fue edificada a partir de 1130 y consagrada en 1143; la franja perimetral exterior ha quedado casi invisible por las obras que se han realizado sucesivamente, como la fachada del siglo XVII que ha escondido la parte absidal.
      En su interior, destaca la decoración del techo de madera (s. XII) de artesanos árabes y los pavimentos en mosaico, el púlpito (s. XII), y el Crucifijo del siglo XVI.
      El segundo piso del Palacio de los Normandos presenta el salón de Hércules, cuyas paredes y la bóveda están pintadas al fresco con representaciones mitológicas que da el nombre al salón, sede del Parlamento Regional Siciliano realizada en la segunda mitad del s. XVI, y donde se hallan los apartamentos de la zona noble con decoraciones del siglo XVIII. La sala del Rey adornada con mosaicos de carácter árabe.
      La Torre Pisana, donde está el Observatorio Astronómico, tiene algunas huellas que denotan la decoración de mármol que en otros tiempos embelleció sus paredes.

Iglesia de San Juan de los Eremitas.- Con el pórfido malaquita y oro, que se alza al lado del altar en la capilla y que está flanqueado por el artístico cirio pascual de mármol ricamente decorado, es un edificio del período normando, construido en la primera mitad del s. XII en el lugar de un anterior monasterio gregoriano.
      La iglesia reestructurada en la segunda mitad del siglo XIX, es un ejemplo típico de arquitectura musulmana realizada por árabes que habitaban en aquella época en Palermo. La estructura de la torre del campanario es simple y austera coronada por una cúpula roja que se ajusta bien con las otras del complejo, dando al edificio un matiz oriental.
      El interior presenta características de gran sencillez sin adornos superfluos, en la fachada derecha de la iglesia se ven los restos de un antiguo edificio del s. X, que se identificaron con una antigua mezquita. El claustro es también normando (s. XIII) y forma parte de un antiguo monasterio benedictino.

Convento y cripta de los Capuchinos.- El convento de los Capuchinos (construido en 1621) es conocido sobre todo por sus catacumbas, se conserva mobiliario litúrgico de gran interés por ejemplo: altares y un relicario de madera del s. XVIII.
      En las catacumbas se encuentran los cadáveres, algunos parcialmente momificados, otros embalsamados, de unos ocho mil exponentes del clero y de la alta burguesía, incluidos mujeres y niños, que desde el s. XVII hasta 1881, fecha en la que fue abolida la macabra costumbre, solían hacerse inhumar en las criptas de este convento.

Iglesia de Santa María del Almirante .- Con sus expresiones de arquitectura normanda y elementos barrocos de época posterior. La fachada, de evidente estilo barroco, es de la segunda mitad del s. XVI. Su campanario es muy hermoso.

      Su interior se distingue en particular por los mosaicos: en la pared de la derecha se aprecian unos con Cristo que corona a Roger II, en la pared de la izquierda se encuentran una Virgen del Rosario y un mosaico que representa a Jorge de Antioquia a los pies de la Virgen, la cúpula, el tambor, las bóvedas y los dos ábsides pequeños están todos ellos adornados con decoraciones musivas con argumentos religiosos. El coro superior es del s. XVIII. El presbiterio se remonta al s. XVII, en el que se puede contemplar una Ascensión del s. XVI y en el altar un tabernáculo maravilloso.


Palacio Senatorio .- Lugar de la actual sede municipal en la plaza Pretoria, embellecida con la fuente homónima. El edificio, de la segunda mitad del siglo XV, se presenta con una majestuosa fachada sobre la cual destacan la estatua de Santa Rosalía de mármol en el portal, mientras algunas inscripciones en lápidas conmemoran significativos momentos históricos locales. Entre las obras de arte que se hallan guardadas en el interior, están en el atrio los frescos de Sozzo (s. XVI), el precioso portal barroco de Amato (s. XVII) y una escultura funeraria de mármol, muy probablemente de época romana. Nótense también la escultura alegórica que representa el Genio de Palermo, las salas de las Lápidas de Giala y de Garibaldi, desde cuyo balcón el Caudillo del Resurgimiento habló a la población.

Fuente Pretoria .- Ocupaba otro lugar en un principio: la residencia florentina de un particular. Fue posteriormente comprada por el Senado de la ciudad que la colocó delante de su sede. Es una escenografía del siglo XVI, obra de los florentinos Francesco Camilliani y Miguel Angel Naccherino que esculpieron con gran maestría las esculturas alegóricas, mitológicas y monstruosas.

El Teatro Massimo.- Uno de los más grandes y prestigiosos teatros europeos. El Teatro Massimo, auténtico templo de la lírica, se inició en 1875, y se terminó en 1897, para colocar el nuevo edificio en un marco adecuado.
      El teatro se erige majestuoso, con sus casi 8.000 metros cuadrados de superficie y la fachada de estilo neoclásico. Una escalinata, flanqueada por dos leones de bronce sobre los que se encuentran las estatuas de la Tragedia y de la Lírica, conduce al interior cubierto por un gran frontón. El interior, también de valioso estilo y profusamente decorado, destaca por la presencia de cinco niveles de palcos.

El Teatro Politeama Garibaldi .- Edificado en 1867, el Teatro Politeama Garibaldi se asoma a la Plaza Ruggero Settimo con su estructura circular, de los modelos pompeyanos más clásicos. En el majestuoso portal, con un arco de medio punto que recuerda los arcos triunfales y que culmina un gran bajorrelieve que se desarrolla en torno a una cuadriga de bronce, parecen converger los dos niveles superpuestos de las galerías que rodean el perímetro de toda la estructura.



Museo Arqueológico Regional.- Situado en el antiguo convento de los padres filipinos de la guarda del siglo XVII, restaurado de los enormes daños causados por los bombardeos de la II Guerra Mundial, es uno de los mayores de Italia por la riqueza de colecciones que posee y define un exhaustivo panorama de las diversas civilizaciones que se instalaron en los territorios sicilianos (desde los fenicios a los cartagineses, de los griegos a los romanos) así como sus más variadas manifestaciones artísticas. Fue fundado a principios del siglo XIX como Museo Universitario, y en 1866 fue trasladado a la sede actual, dividida en tres grandes plantas, donde se desgrana ordenadamente toda la riqueza histórica en él expuesta.

La Iglesia de San Francisco de Asís .- Situada en el rico barrio de los mercaderes, en el centro de la antigua Palermo, muy cerca de la calle Vittorio Emanuele. Fue iniciada en 1255 donde antes ya había dos iglesias distintas. En el siglo XV se le añadieron las capillas laterales y en 1533 se construyeron las bóvedas de crucero. En 1589 se alargó el presbiterio, en 1723 se realizó la decoración en estuco, en 1823 se restauró de los daños causados por un terremoto y, finalmente, tras las devastadoras consecuencias de los bombardeos de 1943, se restauró dando a la iglesia su aspecto original del siglo XIII.
      En el interior de sus tres naves, de amplias arcadas destacan sus capillas de estilo gótico y renacentista. La iglesia alberga interesantes obras de arte y el coro de madera tallada del siglo XVI. También dispone de un rico tesoro, formado por el considerable número de telas y atuendos sacerdotales que datan del período comprendido entre los siglos XV y XIX.
      Con esta visita finalizamos el paseo cultural de Palermo y continuamos rondando por sus peculiares calles y plazas con mucho sabor y tipismo además de disfrutar de los mercados callejeros de verdura, fruta, carne y pescado.

      Por cierto, en el mercado que nosotros pudimos visitar en el centro de la ciudad los vendedores de pescado "fresco", que lo será aunque no lo parezca, anuncian a grito pelado las maravillas de su pesca y van ataviados con el típico atuendo de marinero y pasamontañas incluido, aunque haya mucho calor. Para ser un país adelantado no parece que guarden las normas de seguridad e higiene que exigen en los demás miembros de la comunidad económica. Lo mismo sucede con los vendedores de carne. Desde luego, el tipismo no se lo quita nadie.




 

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