Thailandia

Duración: 10 días.

Recorrido:

Iniciamos el viaje desde Madrid vía Frankfurt con destino a Bangkok con una duración de vuelo de 12 horas más la escala, de tal forma que la salida es un día a las 7 de la mañana y se aterriza en Bangkok, la capital de Thailandia, al día siguiente por la mañana.

Thailandia está situada, aunque sin las fronteras perfectamente estabilizadas, entre Birmania, Laos y Camboya. Tiene dos núcleos bien diferenciados, hacia el sur la Malaya thailandesa y el núcleo continental ocupado por el amplio valle del río Menan y de sus afluentes, y hacia el norte grandes cadenas de montañas. Tiene una superficie parecida a la de Francia y el nombre de Siam lo perdió definitivamente el 20 de Julio de 1948.

La ciudad de Bangkok fue fundada en 1782. Con cinco millones de habitantes es la gran metrópoli de la vida thailandesa tanto política, económica, cultural y comercial. Es una ciudad que posee un gran encanto, por el fastuoso esplendor de su arquitectura monumental en la zona del Palacio Real. Destacan la solemne belleza de sus innumerables pagodas, el hormiguear de los canales que la hacen parecerse a Venecia, la exuberante vegetación de sus parques y jardines. En los últimos años se alivió un poco el colapso de tráfico con unas vías y calles elevadas en el centro de la ciudad que es más conflictivo.

Bangkok adquirió el típico aspecto de las ciudades del oriente asiático, con intensa vida económica, compuesto por agudos contrastes entre los barrios refinados y los de miseria extrema, entre la arquitectura budista y el atrevido estilo nacional, entre la tranquilidad de los templos y la caótica circulación callejera.

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Típica construcción en Bangkok

Entre las visitas más importantes que realizamos dentro de la ciudad podemos mencionar: El Templo del Buda Reclinado, con una longitud de 46 m, en cuya visita impresiona la fe de los fieles, ofreciéndole frutas y dulces. Después el Wat Traimit, que alberga un Buda de Oro de 5,5 Tm. Algo majestuoso es el Palacio Real. Se trata de un gran recinto totalmente cercado dentro del cual se encuentran múltiples edificaciones que pertenecen al palacio y cuyos estilos varían entre el renacentista italiano y thailandés. Dentro se puede visitar el Buda Esmeralda, el mas venerado de todo el país.

Entre las visitas periféricas que se pueden hacer a los alrededores de Bangkok, se encuentra la del Mercado Flotante de Damnoerm Saduak. Se trata de un mercado para turistas, muy bonito y de mucho colorido, pero en la trastienda del mercado que yo visité puede verse lo típico y a la vez la dura realidad de la forma cotidiana de vida de esta gente, que van flotando por el riachuelo en una barquilla pequeña y mal cargada con lo que cada uno puede cosechar, aldeanas con la cara muy arrugada y que seguro aparentan más edad de la que tiene, esperando vender algo por cuatro duros, mientras aprovechan para saciar el hambre con la comida, pastosa y liquida, que traen preparada en pequeñas bolsas de plástico de mal aspecto.

En Thailandia hay muchos mercados de este tipo, pues es su forma habitual de venta, dada la cantidad de riachuelos que cruzan las aldeas. Ahí realizan los aldeanos y aldeanas los intercambios de víveres por otro tipo de mercancías necesarias para la subsistencia.

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Mercado Flotante

Luego en una canoa realizamos un placentero viaje río arriba hasta llegar al famoso puente, que tantas veces volaron y que ahora es de acero remachado por el que pasa un pesado tren. Nosotros también lo cruzamos andando, para rememorar la historia. Está lleno de cables y lámparas para iluminarlo por las noches. Desde él se pueden ver algunas casas flotantes muy bonitas en las riberas.

Después nos subimos al tren que, tras cruzar el puente, se adentró en aquellos campos y pueblos, donde pudimos contemplar el típico paisaje de selva, arrozales, etc. además de compartir el viaje con los lugareños, sus animales y su forma de vida. En una estación intermedia del trayecto dejamos el tren que continuaba su camino y nos dieron una comida típica campestre en un lugar de la selva. Más tarde regresamos a la ciudad en otro tren.

Al oscurecer se instalan mercados en las calles céntricas y uno no puede resistirse a dar una vuelta por ellos. Pueden encontrarse todo tipo de imitaciones tanto en telas como en aparatos eléctricos, electrónicos, relojes etc. Tienen precios interesantes, aunque no todo es con garantía. En los alrededores de estas zonas suelen ofrecerte los típicos masajes thailandeses.

Otra visita que se puede hacer es a la zona del Río Kwai, conocido por la película del mismo nombre. También se puede visitar un gran cementerio y luego un museo al lado del embarcadero, donde se pueden ver murales con fotos y esquemas que recuerdan el horror de las torturas y el holocausto de los soldados y mineros en la contienda de aquella época.

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Puente sobre el Río Kwai

Continuando el viaje hacia el norte de Thailandia al día siguiente salimos con destino a Chiang Mai, ciudad conocida como: "la rosa del norte" o "la ciudad de los mil templos".

La primera visita fue al templo Chedi Luang, el más venerado, luego al Pharat Sing, que data de 1345 y un tercero denominado Doi Suthep, que se encuentra a mil metros, en la cima de la colina a la cual se accede por una escalera muy peculiar con 290 peldaños. Este conjunto pertenece a un parque nacional. A continuación pudimos visitar más templos y palacios, todos ellos siguiendo la peculiar arquitectura.

Otro día lo ocupamos con un viaje en lancha rápida por el río Pai hacia el poblado de las mujeres jirafa, un poblado de la tribu Padong, que se encuentra en un enclave birmano a orillas del mismo río. Se trata de mujeres de la referida tribu que decoran sus cuellos con aros o collares de bronce, de tal forma que hacen tan largo el cuello que luego no se soporta por si solo y son necesario los collares para mantenerlo erguido. Lo suelen llevar las mujeres nacidas en miércoles de luna llena.

Al día siguiente salimos de la ciudad y visitamos un campamento de elefantes denominado Chiang Dao. Los elefantes, solos y en equipo, realizaron trabajos de movimiento de troncos y árboles. También se podía dar un paseo en ellos por el bosque que rodea el poblado. Después de comer y continuando viaje visitamos un criadero de orquídeas, la flor de Thailandia, y continuamos por el río Mea Kok para visitar algunas de las tribus de la zona.

Continuando con nuestra ruta llegamos a Chiang Rai, donde visitamos sus preciosos templos, el resto de la pequeña ciudad y disfrutamos de una panorámica desde los alrededores. Lo más destacado de esta zona es la visita desde el río Mekong, frontera con Laos y Birmania, por la zona denominada "Triángulo del Oro" o del opio. También visitamos el poblado de las tribus Yan y Egaw.

Terminada la visita de esta zona, en la cual el turismo es muy escaso pues se trata de una zona cuyo interés es puramente cultural, lo normal es recalar en la zona sur, en las playas de Pataya o la isla de Phuket para relajarse y descansar del ajetreado trajín y disfrutar del buen clima, hasta regresar a España.

 

Lloreu Aventuras 2000.